Desde 1949, Sandia National Laboratories, que depende del Departamento de Energía Nuclear de los Estados Unidos, viene desarrollando tecnologías en apoyo a la seguridad. Su último trabajo es un robot saltarín que, a pesar de no trabajar con el mismo principio operativo que el robot de Wallace, podrá avanzar en el terreno (o escapar de él) mediante una tracción integral en las cuatro ruedas y poseerá un novedoso sistema que le permitirá saltar obstáculos de más de 8 metros de altura. ¿Un nuevo delirio de DARPA? Saca tus propias conclusiones.
RIBA es un nuevo robot japonés que tiene como objetivo transportar a los pacientes de la cama a la silla de ruedas. Uno de los detalles más curiosos de este robot es que tiene la apariencia de un oso, una decisión tomada por los creadores porque, según han dicho, a muchas personas les incomodan robots humanoides. Si todo sigue acorde al plan, los hospitales japoneses podrán implementar RIBA en tan solo tres años.
Nunca se puede saber de más, es por eso que científicos del Instituto alemán, Max-Planck, construyeron un simulador de vuelo para moscas, donde pueden, mediante electrodos, entender cómo estos insectos interpretan las imágenes que les permiten volar con tanta facilidad, velocidad y fluidez. Además, estos resultados son perfectos para futuros robots voladores que serán desarrollados utilizando técnicas similares.
Moon Publicity es exactamente lo que suena. A alguien le pareció inteligente hacer publicidades en la Luna y, al parecer, están llevando a cabo planes para hacerlo. Aunque suene completamente ridículo, la empresa Moon Publicity quiere licenciar una tecnología llamada “Shadow Shaping” para este propósito. Según sus creadores, esta tecnología consiste en robots que dibujan surcos en la Luna y, visto desde lejos, estos surcos se transforman en letras.
Estos dispositivos son considerados una de las materias primas en el diseño y la construcción de los robots. Si combinamos y administramos los movimientos en un montaje mecánico adecuado, un grupo variable de servomotores puede dar motricidad y locomoción a sistemas controlados de manera local o remota. Desde pequeñas aplicaciones didácticas hasta el más complejo diseño robótico. Los límites son tu imaginación y tus ganas de aprender.
Unos bioingenieros de la Universidad Duke han desarrollado un prototipo de robot autónomo que puede localizar exitosamente pequeños pedazos de metal dentro de la carne, y guiar una aguja hasta el lugar preciso, todo ello sin necesidad de asistencia humana. Utilizar medios convencionales para detectar fragmentos diminutos de metralla puede resultar muy difícil, especialmente en el campo de batalla.
Uno de los problemas que enfrentan los desarrolladores de robots es asegurar la provisión de energía para su normal funcionamiento. No es practico (¡en absoluto!) mantenerlos unidos a un largo cable de alimentación, y las baterías parecen nunca tener la suficiente autonomía. DARPA, la agencia especialista en temas militares, se encuentra trabajando en el proyecto EATR, un robot autónomo capaz de “alimentarse” con materia orgánica.