Ya nos hemos acostumbrado a ver etiquetas en los paquetes de carne que explican que el producto no contiene hormonas o no ha sido atiborrado de antibióticos. Otras etiquetas conocidas son las que explican que el animal no ha sido criado en jaulas, y eso ayuda a los consumidores a evitar sentir culpa por la mala y corta vida del “donante” del contenido del paquete. El próximo paso en este sentido parece ser una nueva homologación que asegurará que el animal “no ha sentido dolor”.